viernes, 6 de julio de 2012

El fin del capitalismo


La crisis financiera, que llevó a la crisis económica, y que ha acabado provocando una crisis social en el país, es, fundamentalmente, una crisis del capitalismo.
El sistema económico y político, que pregonó la Ilustración y la Revolución Francesa, y que sustituyó al Feudalismo y al Absolutismo, da su últimas coletazos de vida.
Las máximas del sistema capitalista son, en la teoría, la nula intervención del Estado en la economía, y una pirámide social basada en la meritocracia y la riqueza individual. En la práctica, sólo se consigue el dominio de la codicia. De esta manera, el capitalismo ha promovido la corrupción y la intervención de poderes económicos en la política.
Desde que las revoluciones Burguesas tuvieron éxito, el capitalismo provocó la caída de la calidad de vida de la mayor parte de la población, los más desfavorecidos, que empezaron a llamarse proletariados. Lo más irónico es que habían sido ellos los que habían muerto en las protestas por pedir democracia y libertad.
En seguida aparecieron nuevas ideas en contra del capitalismo y la burguesía, en forma del ludismo, y más tarde del anarquismo y el comunismo, que quedaron recogidos en las obras de Bakunin, Marx y Engels. Todas estas ideas fueron demonizadas y reprimidas por el sistema.
El caso es que el neo-liberalismo, la versión moderna del capitalismo, exportada por los Estados Unidos al resto del mundo, ha empezado a socavar las bases del sistema.
El neo-liberalismo es un capitalismo radical, que promueve la supresión de cualquier servicio del Estado a la población, como sanidad, educación… Para que las economías nacionales se regulen solas. Esto es en la teoría. En la práctica, este modelo sólo consigue arruinar países y el desmantelamiento de la democracia. En casos como Chile, Argentina, Ecuador, etc., se ha visto que con el neo-liberalismo ocurre lo siguiente: se realizan recortes sociales, normalmente sin oposición efectiva por parte de la población. A causa de estos recortes, la economía cae, y el Gobierno, para protegerse, busca una minoría y le culpa del estado de la economía. Con la excusa de combatir a esa minoría, se recortan derechos y libertades.
Esta crisis, como hemos visto, es el principio del fin del capitalismo. El problema es que, seguramente, arrastrará consigo muchos países. Quizá esta decadencia dure a lo largo de todo el siglo XXI, y de nosotros depende acelerar esa decadencia y conseguir que el sistema que lo suceda sea mejor que su antecesor, en vez de al revés.
Por otra parte, quizás esta crisis no sea sólo del capitalismo. Quizás lo que esté en decadencia sea la civilización occidental, que ha detentado el poder desde que Colón descubrió América en 1492.
Como otras grandes civilizaciones, como la cultura clásica, Mesopotamia, China, Persia, etc., la civilización occidental, proveniente de los restos del Imperio Romano y los invasores bárbaros estaría tocando también a su fin. Todo nuestro modo de vida, nuestras costumbres, desaparecerían y caerían en el olvido.
Dentro de Occidente, el poder ha ido cambiando de lugar, dependiendo de cuál fuese la máxima potencia en la época. Estados Unidos ha sido el último país que se ha considerado máxima potencia mundial.
Cuando el “Imperio” de Estados unidos caiga, Europa también lo hará. Tendremos que darnos cuenta por fin de que ya no somos el centro del mundo.
Ya hay países que están llamando a la puerta de las potencias mundiales: Rusia, el resto de América (Canadá, Brasil, Argentina, etc.), Corea del Sur, Australia, China, la India… Son los países que lucharán por el poder en un futuro no muy lejano, cuando el capitalismo se haya hundido. Probablemente países como China, que dependen de la economía estadounidense, estarán en desventaja, a pesar de que hoy por hoy es el país que más crece.
El ritmo de la Historia es inevitable. En menos de un siglo Europa pasará a ser una zona secundaria, sin poder político ni económico. Pero depende de nosotros, el pueblo europeo, el impedir que con esa caída vayamos detrás, como ha ocurrido una y otra vez en el ciclo continuo que es la historia de la Humanidad. 

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