lunes, 29 de diciembre de 2014

Apáticas Fiestas

Quizás sea una percepción personal, pero me da la impresión de que las navidades en este país son cada vez más apáticas. El pesimismo se ha ido adueñando de cada vez más gente. Y no es para menos, desde luego. La situación del país, tanto de su economía, como de la política, no ha hecho más que empeorar.
Pero a lo mejor lo que ocurre es otra cosa, aún más preocupante.
Una de las peores cosas que ocurren durante las crisis es la pérdida de los valores. Esto, viviendo en una sociedad consumista, materialista, insolidaria, egoísta, competitiva y excluyente como es la nuestra puede no parecer ser malo, pero el problema llega cuando no hay una alternativa. Y es que cuando el sistema que impone los valores a la mayoría cae, como es el caso, estos valores, al desaparecer también, dejan un vacío que la masa, de entrada sumisa, no sabe llenar. Este fenómeno se está materializando perfectamente estos años. La época navideña es la fiesta (orgía, más bien) consumista por excelencia. En estos días lo que hay que hacer es comprar mucho, cosas probablemente innecesarias, y si son caras mejor, hay que tirar mucha comida, si es cara mejor, y todo esto para mostrar tanto el amor que se siente por nuestros seres queridos como lo alto que es nuestro nivel de vida. Esto es casi un dogma para la sociedad de consumo, y lo sigue siendo hoy en día.
Pero claro, esto, que tenía mucho sentido en los tiempos de "bonanza", cuando eramos los dueños del mundo y en teoría a todos nos salía el dinero por las orejas (nos portábamos así, al menos), va perdiéndolo en los tiempos de la Gran Recesión, con una población ahogada por los recortes, la bajada de salarios, el despido libre y el pago de una deuda que no es suya.
Porque la gente quiere consumir, pero ¿cómo lo va a hacer? ¿Cómo va a gastarse 800 euros una familia en regalos, marisco y sidra, si ambos padres están en el paro desde hace dos años y no saben si van a poder pagar los estudios de los hijos? Y después de este impedimento, viene lo demás. Porque si se pierde el sentido de una fiesta como la Navidad (que es consumir, hemos acordado), ¿tiene sentido lo demás? Pues en muchos casos el resto del artificio lo pierde, como las luces, el árbol de navidad, etc. Hasta los pobres de las historias de Dickens lo pasaban mejor en Navidad.
Pues bien, todo esto es peligroso. No, la pérdida de la identidad de la Navidad como fiesta consumista no lo es. Lo es esta pérdida de valores que está viviendo la sociedad occidental, especialmente los países que están pagando más la crisis. Un buen ejemplo de este peligro es lo que ocurrió en Rusia, y los países que formaban parte de la Unión Soviética, cuando esta colapsó. Con la caída del comunismo, el capitalismo más radical hizo su aparición encabezado por las grandes multinacionales occidentales y la desaparición de cualquier forma de estado de bienestar, dejando a la población totalmente desprotegida, todo esto apoyado por gobiernos corruptos y, cuando hizo falta, asesinos, como el de Boris Yeltsin en Rusia. Todo esto provocó en los pueblos de estos países un shock del que aún no se han recuperado. La esperanza de vida disminuyó drásticamente. Las cárceles rusas se llenaron, y las tasas de alcoholismo se dispararon. Aún hoy en día, no son pocos los grupos de ultraderecha que usan simbología imperialista, comunista, cristiana ortodoxa y fascista. Todo a la vez. Esto se ha visto claramente en la guerra de Ucrania, en la que se pueden ver grupos de este tipo tanto en el bando pro-europeo "demócrata" como en el pro-ruso "antifascista".
A este tipo de cosas se expone la población europea. Por ello Amanecer Dorado, el Frente Nacional y el UKIP han multiplicado sus apoyos en sus respectivos países. Pero esta no es una causa perdida. Hay alternativas, y de hecho estos momentos en que los esquemas sociales, políticos y económicos se resquebrajan son una ventana a la entrada de estas. Es deber de la propia sociedad velar por sus intereses, y elegir la alternativa que la lleve a avanzar, a quitarse de encima, en medida de lo posible, ese cáncer que es la sociedad de consumo. Pero hasta entonces solo nos queda celebrar estas apáticas fiestas.

martes, 23 de septiembre de 2014

Seamos ingenuos

Seamos ingenuos. Digamos que llegó el momento del cambio. Que todo esto era cuestión de proponérnoslo seriamente. Que las herramientas siempre han estado ahí. Que el sistema tiene brechas más grandes de lo que pensábamos.
Digamos que podemos ganar en unas elecciones tradicionales a los partidos de la oligarquía, que un partido que recoge gran parte del legado del 15-M puede desenvolverse y, desde dentro, hacer los cambios que el 99% necesita.
Imaginemos que la gente les va a votar.
Por un momento seré pesimista (¿o realista?) y diré que la historia no está precisamente de nuestro lado. Nunca lo ha estado, de hecho. ¿Cuántos grandes procesos sociales, a lo largo de los siglos de revoluciones, guerras, sangre y destrucción que conforman la historia de Europa han conseguido más de la mitad de sus objetivos en retrospectiva? Prácticamente ninguno. ¿Qué pasó, a lo largo de los siglos, con cada gobierno popular, o incluso remotamente preocupado por el pueblo? Que sucumbieron a las conspiraciones continuas de las oligarquías y clases gobernantes del resto de potencias.
Aún con todo, creo que merece la pena apostar por esto. Yo he sido, desde que tengo una mínima conciencia política, un revolucionario convencido. Un revolucionario por obligación, ya que el sistema siempre me ha parecido escrito en piedra. Los hechos que acaecieron en este país y el resto del mundo desde 2011 me dieron la razón: protestas, violencia policial, guerras civiles, muerte, sufrimiento… todo motivado por el deseo de cambio de una parte de la población y la brutal negativa desde el poder. En “democracias”, dictaduras militares, gobiernos autoritarios… en todos sitios era igual. Pero este año me ha hecho cambiar de parecer.
Si recordáis, este 2014 empezó más que bien. Lo que ocurrió en Gamonal fue ejemplo de lo que un vecindario puede conseguir solo con organizarse y no dar un paso atrás ante los abusos del poder. Luego Can Vies. El 22-M y los días siguientes. La victoria de la Marea Blanca en Madrid. La paralización de la nueva Ley del Aborto y la dimisión de su principal promotor en el gobierno, el ministro Gallardón. Y lo más importante de todo: las elecciones europeas del 25 de mayo. La posibilidad de un grupo parlamentario fuerte que representara nuestros intereses apareció de repente, como de la nada. Por supuesto, no fue así, pero eso es otro tema.
Durante años, hemos ido avanzando sin saber muy bien a dónde íbamos. Había conquistas, eso seguro, pero la sensación de estar perdiendo la partida era constante. Ahora no tenemos una certeza absoluta ni mucho menos, ya que hay muchos peros a Podemos y las plataformas al estilo de “Guanyem”: ¿Pueden ganar las elecciones? ¿Gobernarán como se supone que tienen que hacerlo? ¿Funcionará esta revolución democrática? Y lo más importante: ¿La dejarán funcionar las oligarquías, los bancos, las grandes empresas nacionales e internacionales, que serán las principales víctimas de estos hipotéticos gobiernos populares?

El camino que tenemos por delante está lleno de obstáculos y dificultades. Pero por lo menos tenemos un límite en el horizonte: el año que viene, 2015, habrá elecciones tanto municipales/autonómicas como generales. Está claro que entre Zapatero y, sobre todo, el nefasto gobierno de Rajoy, la llamada cultura de la Transición, el Régimen del 78, el bipartidismo... todo se desmorone. A ver cómo reaccionan los poderes fácticos cuando realmente vean su poder y sus privilegios peligrar. Pero, hasta entonces, aplacemos la revolución. Demos una oportunidad a esta gente que dice que nos representa y que quiere que participemos en el cambio. Todos los días no se tiene una aparente oportunidad de tumbar un régimen con tanta facilidad. Seamos ingenuos.

domingo, 29 de junio de 2014

Condenados a repetir la historia.


Hace poco más de un año, escribí en este blog un artículo sobre el entonces aparente ascenso de la ultraderecha en Europa y del autoritarismo en general por todo el mundo. Pues bien, resulta que hace poco hubo elecciones al Parlamento Europeo y, ¡sorpresa! en muchos países europeos resulta que partidos fascistas, racistas, euroescépticos y/o ultranacionalistas se han llevado gran parte de los escaños que los socialdemócratas y los democristianos se han dejado tras años de austericidio y políticas económicas desastrosas.
En estas europeas la tendencia ha sido clara: en Francia el Frente Nacional de Le Pen ha arrasado, en el Reino Unido el UKIP asciende como la espuma, y en otros países como Austria, Dinamarca, Alemania, Hungría, etc., los partidos ultraderechistas han crecido mucho. Por no hablar de Amanecer Dorado, que continúa siendo una fuerza importante en Grecia, y la alta participación de grupos nazis y ultraderechistas en los dos bandos del conflicto en Ucrania, tanto nacionalistas ucranianos como pro-rusos.
Realmente las elecciones europeas han supuesto un varapalo al bipartidismo, que ha sido reinante en toda Europa durante décadas, hasta el punto de que los dos grupos mayoritarios en el Parlamento Europeo han tenido que aliarse para continuar su monopolio legislativo, pero en la mayoría de países este giro a la derecha no trae sino más complicaciones para prever el futuro político de Europa. Es cierto que, por ejemplo, en Francia, las políticas xenófobas no son nada nuevo, y que en Grecia parece que SYRIZA se va a llevar el gobierno en las próximas elecciones legislativas, pero es un problema para los que queremos parar las políticas neo-liberales de la Troika.
Los nacionalismos y el racismo son un cóctel peligroso, y por lo visto ni siquiera la Europa de la Unión se salva de ellos. Durante siglos hemos derramado la sangre de millones de personas por ello, pero no hemos aprendido nada. Hace unos 100 años que un nacionalista serbio mataba al archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, desatando un infierno que dejaría a media Europa sin jóvenes. Hoy, la gente vuelve a recurrir a este tipo de ideologías en respuesta a una crisis del capitalismo.
Aún así hay esperanzas. Como he dicho, en Grecia es muy probable que SYRIZA llegue al poder dentro de poco. Aquí en España cada vez se habla más de un frente amplio de izquierdas al estilo del Frente Popular, con IU, Podemos, Equo... para capar al PPSOE de una vez por todas, en Italia el bipartidismo también cae, y en Portugal la derecha pierde apoyo. Parece que el sur de Europa lleva una velocidad distinta al resto del continente. De hecho, se podría decir que, hoy por hoy, España y Grecia son las dos grandes esperanzas para la izquierda europea. Aparentemente, la gente de los países que más han sufrido esta estafa llamada crisis, los PIIGS, somos los que más concienciados estamos sobre el cambio necesario en este continente. Pero mucho me temo que el poder no está en el sur. Atendiendo a lo ocurrido en anteriores crisis, el ascenso de estas tendencias llevan inequívocamente un aumento de los conflictos y, finalmente, a la guerra. Sería el peor de los escenarios, por supuesto, pero una cosa está clara: Europa poco a poco está saliendo del escenario internacional. Nuevas potencias van surgiendo en el resto del mundo y nosotros nos empeñamos en mirarnos al ombligo y pensar que todo va a seguir como hasta ahora. Pero no, eso no va a pasar, no si continuamos manteniendo a una clase gobernante que solo busca beneficios personales, por encima del bienestar de la ciudadanía e incluso del de los propios países. Si la gente toma el poder, esto podría revertirse, se podría modernizar la economía europea, hacerla social en vez de destructiva, sacarla del rumbo que lleva actualmente, que es hacia la desaparición total. Ya que la democracia representativa ha demostrado fallar estrepitosamente en casi todo, parece ser responsabilidad de los ciudadanos europeos, del 99%, impedir que Europa pierda su peso en la política mundial, y que se convierta en el museo al aire libre más grande del mundo en las próximas décadas.

sábado, 28 de junio de 2014

Razones para creer


15 de mayo de 2011. Cientos de miles de personas por todo el país se movilizan para clamar por una democracia real. Lo que pasaría durante las siguientes horas, días, semanas... es historia. El 15-M quizá no fuera la revolución que muchos queríamos (y necesitábamos), pero desde luego supuso una revolución interna difícil de olvidar.
Muchos fuimos los que nos ilusionamos, y también muchos fuimos los que se decepcionaron cuando ocurrió lo inevitable; éramos ingenuos, no sabíamos que las revoluciones no se pueden hacer en dos semanas, especialmente tras décadas de una tranquilidad política casi total. Pues bien, desde entonces ha llovido mucho. Tuvimos que aprender a golpe de porra que las fuerzas de seguridad siguen actuando como agente represor al servicio del gobierno, y que los medios convencionales, en los que solíamos confiar, son como perros que ladran a todo aquel que lleva la contra a sus amos, los poderes fácticos. Durante este tiempo, la gente ha seguido protestando, movilizándose y organizándose, cada vez por una causa, y, a la vez, siempre por lo mismo, sin que nos diéramos cuenta de las transformaciones que estaban ocurriendo bajo nuestros pies, de cómo España iba cambiando poco a poco.
De repente estamos en 2014. Ya hace más de tres años de aquel revulsivo que fue el 15-M. El país que habitábamos en aquel distante 2011 ya no existe. Nos hemos topado con una España, una realidad, muy distintas.
La España de 2014 es un país en el que las ciudades se sacuden entre disturbios y contenedores ardiendo. Un país en el que el bipartidismo y la política de partidos se resquebrajan en todos los frentes, un reino, cuya familia real tiene un futuro incierto entre tantas tensiones e inestabilidad. Desde luego, queda muchísimo para alcanzar cualquiera de los objetivos que nos pusimos, y que exigimos a la clase política en 2011, pero hay motivos para creer.
Porque sí, ahora hay motivos para creer que se puede hacer algo con este país. Siempre tendemos a pensar que el sistema está grabado en piedra, que no hay revolución posible porque la gente nunca se va a mover, está demasiado aborregada y es demasiado cómoda. Pero eventos como las luchas vecinales en Gamonal, los sucesos tras el desalojo de Can Vies, y muchos otros casos por todo el país, donde hemos visto vecinos organizados, resistiendo de forma activa ante la represión; la aparición de Podemos, un partido que no solo recoge el discurso del 15-M, sino que además pone en práctica gran parte para organizarse y fomentar la democracia participativa, y el hecho de que en solo cuatro meses consiguiera casi tantos votos como Izquierda Unida en las elecciones europeas del 25 de mayo, la incansable lucha de la PAH, parando desahucios, ocupando edificios, la multitudinaria manifestación del pasado 22 de marzo en Madrid, donde más de un millón de personas nos unimos pidiendo dignidad, libertad... Todo esto nos ayuda a mantener la fe en un futuro mejor.
Pero tampoco hay que ser ingenuos, no cometamos el mismo error que hace tres años. Hemos andado mucho, pero estamos lejos de haber conseguido nada, por no decir que cada vez vamos más hacia atrás con estos gobiernos neo-liberales de PP y PSOE, que han supuesto un esfuerzo continuo por limitar derechos y libertades al 99%, y eso no ha cambiado para nada.. La guerra acaba de comenzar, todo lo hecho hasta ahora ha servido para poder empezar a plantar batalla al gobierno, las grandes empresas, los bancos, a la Casa Real, a la Troika, y abrir vías para que la gente tome el poder real, que sea la ciudadanía la que gobierne. Es imposible saber en qué van a derivar finalmente toda esta tensión social, todas estas prácticas autoritarias del gobierno, toda la violencia. Pero una cosa es clara: se avecinan tiempos convulsos, una oportunidad de oro para participar de cualquier lucha, cualquier cambio posible. Seguimos jugando.

jueves, 13 de junio de 2013

¿Condenados a repetir la historia?


Mi último artículo en este blog fue publicado el 1 de septiembre de 2012, hace muchos  meses. Desde entonces, han pasado muchísimas cosas: el 25-S, una huelga general, casos de corrupción al más alto nivel, el problema del genocidio financiero ha llegado a los medios de comunicación, se ha aceptado la ILP (aunque ha sido adulterada al máximo), los escraches de la PAH, la monarquía ha seguido en caída libre, Jordi Évole se ha convertido en una celebridad, hostias en Barajas, disturbios en Jerez de la Frontera, la enésima traición a los trabajadores por parte de los sindicatos... Ha sido un tiempo para reflexionar y hacer retrospectiva sobre todo esto que ha pasado.
Se ha visto cómo la ciudadanía se ha organizado, por fin, sobre todo en los países del Sur de Europa, en vistas a formar una resistencia efectiva contra los poderes fácticos. Ejemplo de esto es la Marea Ciudadana en España, los movimientos en contra de la Troika en Portugal, en Grecia e Italia, movilizaciones ciudadanas en México, Paraguay, Turquía, la aparición (o refuerzo) de partidos que, aunque siempre sospechosos de ser populistas, proponen algunas alternativas al sistema actual como IU en España, el Movimiento 5 Estrellas en Italia, SYRIZA en Grecia...
Sin embargo, todo este movimiento (2012 fue el año con más manifestaciones y huelgas en mucho tiempo) parece ir a la deriva, no se decanta firmemente por un objetivo concreto. Unos piden la dimisión del gobierno, junto a la redacción de una nueva constitución. Otros, se limitan a clamar en contra de los recortes y a pedir al ejecutivo actual una política más social. Parece que el impulso inicial del 15-M se ha disociado en multitud de pequeños movimientos que no llegan a cuajar. Quizá sólo sea cuestión de tiempo que tengan éxito, pero, hoy por hoy, estos movimientos de "resistencia" corren el riesgo de desaparecer entre la pasividad ciudadana causada por la falta de resultados claros y la represión del gobierno. Y mientras tanto, otro tipo de fuerzas empiezan a agitarse desde las profundidades de la clase media de todas las naciones del planeta.
Esta nueva/vieja "izquierda" no es la única respuesta que está habiendo ante la destrucción de los derechos y el nivel de vida de la ciudadanía. Por todo el mundo, asistimos con estupor a la aparición de múltiples movimientos de corte ultraderechista: en Francia, el movimiento en contra del matrimonio gay, el Amanecer Dorado griego... Si fuesen casos localizados, no sería cuestión de alarma, pero la tendencia es clara: el autoritarismo y el totalitarismo se están expandiendo a marchas forzadas.
La imposición global del neo-liberalismo ha venido acompañada de un resurgimiento de corrientes nacionalistas, racistas, fundamentalistas religiosas, e incluso fascistas. Los ejemplos están por todas partes: la represión del P.R.I. en México; el Tea Party en los EEUU; el autoritarismo de Erdogan en Turquía; la violencia en Grecia por parte del propio estado y de los neo-nazis de Amanecer Dorado; el avance del poder de la Iglesia Ortodoxa en Rusia; la imposición de la Sharia en los países del Norte de África; y bueno, aquí en España, para qué vamos a contar, con las "reformas" del gobierno del PP y el aparente retorno de la influencia de la Iglesia en el ejecutivo.
La última vez que ocurrió esto fue durante la Crisis del 29 y la Gran Depresión, que también supuso el alzamiento de los estados fascistas en Alemania, Italia, España, Portugal, y que a su vez supuso el caldo de cultivo perfecto para que estallara la Segunda Guerra Mundial.
Sesenta millones de muertos y el terror nuclear deberían recordarnos que los problemas del mundo no se solucionan odiándonos y matándonos entre nosotros. Y el problema es que, si los movimientos ciudadanos no logran imponerse sobre la Troika y sus respectivos gobiernos, podríamos estar avocados a repetir, amplificados, los errores del pasado, sumándose además la amenaza medioambiental que pesa sobre nuestras cabezas de forma cada vez más apremiante. No dejemos que esto pase, no por nosotros, sino por nuestros hijos y nuestros nietos, no les obliguemos a repetir los mismos errores que cometieron nuestros abuelos.

sábado, 1 de septiembre de 2012

15-M: Crónica de la revolución en España

En mayo de 2011, como parte de las Revoluciones de 2011, surgió en España una corriente nueva de protesta que no recurría a la derecha ni a la izquierda, que se amoldaba a las necesidades y demandas de la sociedad del siglo XXI.
Este modelo sería exportado más tarde al resto del mundo, surgiendo, a su vez, nuevas protestas en muchos países de todos los continentes. Estos movimientos, aunque no consiguieron ningún resultado en la práctica, revolucionaron la política interna de muchas naciones y sentaron una base para las revoluciones del futuro.
Antecedentes
España se veía sumida en una de las peores crisis económicas de su historia. Una mala política económica del PP entre 1996 y 2004, que fundó una economía que crecía de forma pasmosa pero sin una base real, y la desastrosa gestión del gobierno del PSOE entre 2007 y 2011, sumió al país en un endeudamiento masivo, cifras millonarias de paro y una pobreza siempre creciente. La respuesta inicial de la población fue mínima, sorprendentemente pasiva. La primera protesta que hubo fue en septiembre de 2010 y de parte de unos sindicatos acomodados y domesticados por el gobierno socialista.
Esto cambió ese mismo año, cuando la plataforma digital Democracia Real Ya! fue fundada por varios colectivos de parados, desahuciados y jóvenes. En marzo de 2011, finalmente revelaba sus objetivos y convocaba manifestaciones en toda España para el 15 de mayo del mismo año. El mensaje básico era que en España no hay una democracia efectiva, pues las decisiones de los gobernantes electos están total o parcialmente causadas por poderes fácticos económicos, y que esto sólo favorece a los partidos principales, que se aseguran de alentar esta situación.
Del 15-M al 19-J: La #SpanishRevolution
El 15 de mayo de 2011, hubo manifestaciones de la plataforma Democracia Real Ya! por toda España. Estas concentraciones fueron bastante modestas, reuniendo a unos 150.000 personas por todo el país, destacando unos 25.000 en Madrid. Unos cuantos medios se hicieron eco de la noticia, pero le dieron poca importancia. La plataforma tomó las cifras como exitosas y anunció que habría más movilizaciones más adelante.
Pero el destino tenía otros planes. Aquella misma noche, unos cuantos manifestantes, 200 más o menos, acamparon en la Puerta del Sol, Madrid, "Como en la Plaza Tahrir, en Egipto". Ya en la madrugada del día 16 de mayo, fueron desalojados con violencia, habiendo varios heridos y detenidos. Al día siguiente, se volvió a acampar, en protesta por los detenidos y de forma indefinida.
Siguiendo el ejemplo de los acampados en Madrid, hubo también acampadas en Barcelona, Málaga, Granada, Sevilla, Bilbao y Zaragoza, con la intención de no marcharse de allí. Esto fue la chispa que desató los acontecimientos. Entre los días 16  y 17, grandes cantidades de manifestantes, que acudieron convocados por Twitter y Facebook, y de forma independiente a la plataforma Democracia Real Ya!, colmaron las plazas de todas las ciudades españolas. 
Fue entonces cuando atrajeron la atención de los medios nacionales e internacionales, y aparecieron los términos que les identificaron: "Indignados", por el libro de Stepháne Hessel, "¡Indignáos!", la #SpanishRevolution, nombre de las protestas en las redes sociales, y, el nombre con los que se les conocería más en adelante, el Movimiento 15-M, al estilo de los movimientos de la Primavera Árabe, que se nombraban por el primer día en que empezaron las protestas. 
Pero entonces, muchos se preguntaron, ¿Y por qué protestan? ¿Cuál es su ideología? Al fin y al cabo, la plataforma DRY hablaba de una democracia real y participativa, de bipartidismo, y de dictadura financiera. ¿Y el 15-M? Resultó que en las acampadas había gente de todo tipo, así que se realizaron asambleas para concretar unos puntos básicos de peticiones de los indignados.
Para el día 18, verdaderas multitudes se agolpaban en las plazas españolas, y en lugares de todo el mundo en señal de apoyo a los compañeros del 15-M. Entonces la reacción empezó a moverse. En seguida, el gobierno prohibió las acampadas alegando razones de orden público y de higiene. Además, algunas cadenas de televisión, (especialmente Intereconomía) empezaron a criticar al movimiento denostándolo y manipulando información (por no decir mintiendo), tachando a los indignados de terroristas, perroflautas, sucios, borrachos, violentos, comunistas, anarquistas, etc. Pero los manifestantes resistieron, y los medios internacionales dieron una imagen muy distinta. La CNN, la BBC... Todos daban una imagen de revolución; comparaban la acampada a las protestas en Egipto de unos meses atrás, y hablaban de las convocatorias masivas por las redes sociales. En seguida, las acampadas empezaron a estar vigiladas constantemente por la Policía, que amenazaba constantemente con un desalojo masivo.
Al fin, el día 18, se concretaban los tres primeros puntos de los manifestantes. Pedían la reforma de la Ley Electoral, para que todos los votos valieran lo mismo, la división real de poderes del Estado, la reforma del Senado, que consideraban inútil, y la desaparición de los privilegios de los políticos en general. 
En los siguientes días, las manifestaciones fueron consideradas legales, pero se prohibía manifestarse el sábado 21 y el domingo 22 por haberse convocado elecciones. Los indignados hicieron caso omiso y se siguieron manifestando, realizando actos simbólicos como el cambio de nombre de algunas plazas. El viernes 20, finalmente, se elaboró la lista completa de peticiones. Era ésta:
1. Cambio de la Ley Electoral para que las listas sean abiertas y con circunscripción única. La obtención de escaños debe ser proporcional al número de votos.
2. Atención a los derechos básicos y fundamentales recogidos en la Constitución como son:
- Derecho a una vivienda digna, articulando una reforma de la Ley Hipotecaria para que la entrega de la vivienda en caso de impago cancele la deuda.
- Sanidad pública, gratuita y universal.
- Libre circulación de personas y refuerzo de una educación pública y laica.
3. Abolición de las leyes y medidas discriminatorias e injustas como son la Ley del Plan Bolonia y el Espacio Europeo de Educación Superior, la Ley de Extranjería y la conocida como Ley Sinde.
4. Reforma fiscal favorable para las rentas más bajas, una reforma de los impuestos de patrimonio y sucesiones. Implantación de la Tasa Tobin, la cual grava las transferencias financieras internacionales y supresión de los paraísos fiscales.
5. Reforma de las condiciones laborales de la clase política para que se abolan sus sueldos vitalicios. Que los programas y las propuestas políticas tengan carácter vinculante.
6. Rechazo y condena de la corrupción. Que sea obligatorio por la Ley Electoral presentar unas listas limpias y libres de imputados o condenados por corrupción.
7. Medidas plurales con respecto a la banca y los mercados financieros en cumplimiento del artículo 128 de la Constitución, que determina que “toda la riqueza del país en sus diferentes formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Reducción del poder del FMI y del BCE. Nacionalización inmediata de todas aquellas entidades bancarias que hayan tenido que ser rescatadas por el Estado. Endurecimiento de los controles sobre entidades y operaciones financieras para evitar posibles abusos en cualquiera de sus formas.
8. Desvinculación verdadera entre la Iglesia y el Estado, como establece el artículo 16 de la Constitución.
9. Democracia participativa y directa en la que la ciudadanía tome parte activa. Acceso popular a los medios de comunicación, que deberán ser éticos y veraces.
10. Verdadera regularización de las condiciones laborales y que se vigile su cumplimiento por parte de los poderes del Estado.
11. Cierre de todas las centrales nucleares y la promoción de energías renovables y gratuitas.
12. Recuperación de las empresas públicas privatizadas.
13. Efectiva separación de poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
14. Reducción del gasto militar, cierre inmediato de las fábricas de armas y un mayor control de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Como movimiento pacifista creemos en el “No a la guerra”.
15. Recuperación de la Memoria Histórica y de los principios fundadores de la lucha por la Democracia en nuestro Estado.
16. Total transparencia de las cuentas y de la financiación de los partidos políticos como medida de contención de la corrupción política.

Esta lista acabaría formando la ideología central del 15-M.
Ante la prohibición del 21 de mayo, los indignados convocaron una manifestación masiva para la madrugada del día 20, justo cuando empezaba la prohibición. La Puerta del Sol, la Plaza de Cataluña, y muchas más plazas se llenaron hasta arriba de gente que hizo un "grito mudo", con la boca tapada con tiras de tela blanca justo a las 00:00 del día 21 de mayo de 2011.
El día 22, hubo elecciones municipales, en las que el Partido Popular (derecha) consiguió el gobierno en casi todas las comunidades autónomas. Ante esta situación, el 15-M declaró que el resultado de las elecciones no era relevante porque eran ilegítimos y que seguirían manifestándose indefinidamente.
Durante la siguiente semana, las acampadas siguieron así como concentraciones por todo el país. Pero no ocurrió nada relevante hasta el día 27, cuando el sistema demostró de lo que estaba dispuesto a hacer.
Desde hacía unos días, el consejero de interior de Cataluña, Felip Puig, decía que habría que desalojar a los indignados de Plaza Cataluña con la excusa de las celebraciones por la victoria de la Champions League en Barcelona. No se le había tomado muy en serio, hasta que el viernes 27 por la mañana, la acampada de Barcelona amaneció rodeada de lecheras y agentes anti-disturbios, que, junto con camiones de basura, empezaron a desmontar las tiendas de los indignados. Los acampados reaccionaron, intentando impedir que les echaran de forma pacífica, pero los antidisturbios cargaron con dureza, apaleando a gente sentada con las manos alzadas y a personas que sólo pasaban por allí. El saldo final fue de más de 200 heridos, y de una Plaza de Cataluña que sólo duró unas horas despejada, pues en seguida se volvió a llenar de aún más tiendas de campaña y con más gente. En toda España, hubo manifestaciones en protesta por estos actos de la Policía.
El acto, en sí, no fue muy relevante, pero abrió los ojos a muchos. Nos dimos cuenta de hasta qué punto el Gobierno estaba asustado con este nuevo movimiento que tenía un modo de actuar que no sabían controlar, y que no dejarían que protestaran en paz. Aquel día se abrió la veda para la represión.
Los siguientes días, se convocaron protestas en las tomas de posesión de alcaldes y presidentes de comunidades autónomas. Esta vez, la Policía no tuvo ningún problema con cortar calles y cargar con violencia contra cualquier manifestante que hubiera. EL día 28 de mayo, la joven Asamblea General en la Puerta del Sol, decidió descentralizarse para dividirse en unos 40 asambleas en distintos barrios de Madrid y otras 80 para cada municipio de la Comunidad de Madrid. Las asambleas de las demás ciudades harían lo mismo poco después.
Las protestas continuaron durante los días y semanas siguientes. El único acontecimiento relevante fueron los disturbios en frente del Parlament de Catalunya, cuando un grupo de indignados fue a protestar delante del edificio y los diputados tuvieron que huir por la puerta de atrás. Esta ocasión fue la única en que el 15-M participó en un evento relativamente violento, aunque en seguida, la mayoría del grupo se desmarcó de los acontecimientos. El movimiento sentía que se había estancado, y que las acampadas ya no llevaban a ningún lado. De esta manera, se decidió cambiar la estrategia: levantar las acampadas, y centrarse en las asambleas de barrio. Así se levantaron las acampadas desde el día 12 de junio hasta el 19, concluyendo la SpanishRevolution, las protestas continuadas que se producían desde el 15 de mayo, con una gran manifestación en todo el país y en otras ciudades en las que más de un millón de personas dieron por concluida esta etapa del 15-M, y anunciando Democracia Real Ya! Nuevas manifestaciones para el 15 de octubre, esta vez en todo el mundo.

Desde el 19-J hasta el 15-O: La descentralización y la internacionalización del 15-M
El día 20 comenzó la Marcha Popular Indignada, en la que un grupo de indignados saldrían de las ciudades de toda España y marcharían a Madrid para manifestarse el 23 de julio y entonces marchar a Bruselas.
Los días 21 y 22, hubo manifestaciones en frente del Congreso de los Diputados, que quedó blindado por la Policía, en premonición de lo que pasaría un año después.
Durante el resto de junio y julio, se celebraron manifestaciones, asambleas y varios tipos más de actos reivindicativos, que no juntaron a cantidades masivas de gente, pero mostraron a la población que el movimiento seguía vivo.
Parecía que, tras la manifestación del 23 de julio, el movimiento se había quedado sin cuerda. El 2 de agosto se demostró que ocurría todo lo contrario.
Los indignados había dejado un punto de información en la Puerta del Sol. El 2 de agosto, ante los preparativos para la visita del Papa, que pasaría por allí, la Policía lo desmanteló violentamente y expulsó a los indignados que estaban allí permanentemente. 
La Puerta del Sol vacía ante el blindaje de la Policía
En respuesta, miles de personas salieron a la calle a protestar y a intentar volver a entrar en la Puerta del Sol. La Policía cerró la plaza y no dejó entrar a nadie. Esto se repitió el día 3, y el 4 la Policía cargó produciéndose decenas de heridos. Finalmente, el día 5, ante la presión de los indignados, la Policía se retiró y les dejó entrar en la Puerta del Sol. Una vez retomada la plaza, los ánimos se calmaron y el centro de la ciudad volvió a la normalidad. Durante los días anteriores a la visita del Papa, volvieron a registrarse incidentes con manifestantes que se oponían al gasto de dinero público en actos religiosos, pero no estaban directamente relacionados con el 15-M.
El 28 de agosto, hubo manifestaciones en toda España contra la reforma de la Constitución para regular el déficit. Además, durante septiembre se hicieron manifestaciones en contra de los recortes y en apoyo al Movimiento Occupy Wall Street. Parece ser que este movimiento fue directamente promovido por integrantes del 15-M, con la intención de hacer global el cambio que querían llevar a cabo.
El Movimiento Occupy revolucionó la política de todo el mundo
al estilo del 15-M
El 15 de octubre, finalmente, hubo manifestaciones por todo el mundo, destacando Madrid, con 500.000 personas; Barcelona, con 400.000; Valencia, con 100.000; Roma, con 200.000; y Lisboa, con 90.000 las ciudades con manifestaciones más multitudinarias. En Roma hubo incidentes cuando un grupo reducido empezó a romper cristales de coches y escaparates.
Imagen de los disturbios en Roma el 15-O

Desde el 15-O al 12M-15M: Apoyo a estudiantes, sindicatos, y la celebración del aniversario
Después de esta jornada, el 15-M empezó a apagarse. No es que no hubiese actividades por su parte, pero no hubo grandes concentraciones hasta mucho después. El 15-M perdió la iniciativa en favor de otros movimientos que tomaron fuerza, como los estudiantes el 17 de noviembre de 2011, y en febrero de 2012 durante la "Primavera Valenciana", en las que el 15-M participó, pero no promovió. Más tarde llegó el turno de los sindicatos mayoritarios C.C.O.O. y U.G.T., que convocaron movilizaciones el 10 de febrero en contra de la reforma laboral y más tarde, el 29 de marzo, la huelga general en contra de la misma. En todas estas movilizaciones, el 15-M actuó como "bloque crítico", siendo cruciales a la hora del seguimiento, pero nada más. El 15-M también participó el 14 de abril en manifestaciones por la Tercera República. 
A mediados de mayo de 2012, los indignados se preparaban para celebrar el primer aniversario del 15-M, cuando estalló la polémica en las entrañas de DRY. Resultó que una parte de la plataforma se escindió para constituirse en asociación, de modo que surgieron dos Democracia Real Ya!, la plataforma y la asociación. En un principio, estos grupos se acusaban mutuamente, pero, ante la amenaza de que se dividiese el 15-M, se pactó una tregua no hablada. El domingo 12 de mayo, hubo masivas manifestaciones por todo el país, como comienzo de la celebración del aniversario, que se prolongarían hasta el día 15 y que incluirían diversas actividades los demás días. 
La intención era de quedarse en las plazas de las ciudades hasta el día 15, pero la Policía tenía otros planes. En cuanto las plazas se vaciaron un poco, los agentes entraron y echaron, multaron o detuvieron a todos los que quedaban en ellas. El resto de las movilizaciones se llevaron a cabo normalmente, excepto porque no se pudo acampar en las plazas. El día 15, los indignados se despidieron con una asamblea general en la Puerta del Sol.
Desde el 12M-15M: La marcha minera y el 19 de julio
La celebración del aniversario, el 15-M no ha llevado a cabo grandes acciones por propia iniciativa. Participó en la huelga general estudiantil del 22 de mayo, y realizó manifestaciones en contra de la intervención de Bankia por parte del Estado y que acabó desembocando en el rescate de los bancos españoles. A parte de esto, no hubo actividades nuevas, excepto las rutinarias asambleas en plazas de barrios y municipios. El 10 de junio, los mineros de todo el país, que habían estado en huelga indefinida desde mayo, llegaron a Madrid desde todos los puntos de España. El 15-M, sindicatos, y muchos simpatizantes les recibieron y les acompañaron hasta la Puerta del Sol. Al día siguiente, los mineros se manifestaron hasta el Ministerio de Industria, donde se produjeron altercados con la Policía, con 76 heridos. Por la tarde se volvieron a manifestar, y la Policía volvió a cargar en la Puerta del Sol, provocando fuertes disturbios en el centro de Madrid. Esto se haría frecuente en los días siguientes.
La misma semana, el gobierno anunció el recorte del sueldo a los funcionarios, así como la subida del I.V.A. Nuevamente, hubo protestas de funcionarios, junto con el 15-M y otros colectivos, que repetidamente intentaron acercarse al Congreso de los Diputados a protestar. La Policía blindó el Congreso permanentemente, con vallas y siempre con agentes vigilando para cortar la calle al menor aviso de protesta. Hubo incluso protestas en frente de las sedes de PSOE y PP, que la Policía reprimió con violencia.
Finalmente, el día 19 de julio hubo una convocatoria de sindicatos, indignados, funcionarios y muchos más colectivos. Hubo una respuesta masiva de la población, sumando alrededor de 4 millones de personas en toda España, produciéndose las mayores manifestaciones en mucho tiempo en ciudades como Sevilla o Barcelona. Nuevamente, la Policía empleó la violencia cuando los manifestantes intentaron ir a protestar al Congreso. Durante los días siguientes, los funcionarios siguieron protestando, pero, a día de hoy, el Congreso sigue blindado por la Policía.
Una plataforma independiente a DRY, llamada En Pie!, convocó recientemente una protesta el 25 de septiembre con la idea de rodear el Congreso para acabar con el gobierno de Rajoy y redactar una nueva constitución. Aunque Democracia Real Ya!, tanto la plataforma como la asociación, se ha mantenido al margen, las asambleas del 15-M y el movimiento en general se han ido uniendo a la convocatoria.
Comentario
En la práctica, el 15-M aún no ha conseguido casi nada. De entre sus centenares de propuestas, sólo una, la dación en pago de la casa en caso de liquidación de la hipoteca, se ha introducido. De cualquier manera, el 15-M, ni siquiera al principio, tuvo la voluntad de un cambio político en poco tiempo. Lo que pretendía, y pretende, es la revolución en la forma de pensar de la gente, especialmente en la política. Cosas que hoy en día damos por sabidas, como que la monarquía es corrupta, que los medios mienten para el beneficio del sistema, que el PP y el PSOE, así como CiU y PNV, forman parte de un sistema que pretende ser inamovible y que lleva a la población, el 99%, a la pobreza y la manipulación... Todas estas cosas, el 14 de mayo de 2011, no hubiesen sido fácilmente aceptadas por la población, pero, gracias al 15-M, una parte importante de la población se dio cuenta de que pensaban de forma igual, que sabían que había una alternativa al sistema establecido. En mi opinión, fue a partir del 15-M cuando la gente en España empezó a moverse, a protestar, unas veces más, y otras veces menos. A esta lucha se han ido uniendo diversos grupos, como estudiantes, trabajadores, mineros, funcionarios... Y la situación está peor que nunca en España, porque los sindicatos esta vez sí van a responder a las medidas del gobierno, y, además, no están ellos solos, el 15-M, si bien no va a cambiar solo el mundo, puede tener un papel muy importante en el futuro de este país, porque representa no sólo la resistencia al capitalismo, sino una nueva vía, porque las alternativas existentes ya no son eficaces hoy, el 15-M representa el deseo de un nuevo cambio, que ojalá marque la diferencia en el futuro.

jueves, 23 de agosto de 2012

Historia de México. De la Independencia al fraude electoral del PRI


La rebelión ha estallado en México. La ciudadanía, encabezada por varios sectores de la juventud, se ha unido para clamar en contra de las elecciones amañadas por el Partido Revolucionario Institucional (P.R.I.) y la manipulación de los medios de comunicación, especialmente Televisa y TVAzteca. 
La mayor demanda de este movimiento es la instauración de una democracia auténtica en México, que se ha visto continuamente bloqueada por el P.R.I. desde hace más de 70 años. Además, cuando parecía que el P.R.I. no volvería al poder, Enrique Peña Nieto, candidato de este partido, se ha proclamado presidente tras unas elecciones amañadas. Esto ha provocado una serie de manifestaciones y protestas pacíficas por todo el país, que han revolucionado la política mexicana.
Pero, para entender bien las causas y los antecedentes de movimientos revolucionarios en México, es necesario conocer su historia, saber cómo ha llegado el país a esta situación, cómo una oligarquía, personificada en el P.R.I., se mantiene en el poder de manera ilegal e ilegítima.

Historia de México

Desde la Independencia a la Revolución (1824-1910)

Desde que obtuvo la independencia, México fue un país políticamente inestable, como la mayoría de los países jóvenes de Centroamérica y Sudamérica, debido a la continua lucha entre un pueblo, en su mayoría progresista, y unos gobernantes conservadores que tenían prácticamente toda la riqueza del país. Absolutistas, invasores franceses, dejaban el país cada vez más pobre. Todo esto cambió cuando, en 1876, Porfirio Díaz, consevador, ante la posibilidad de perder unas lecciones contra los progresistas, dio un golpe de estado militar, instaurando una dictadura conocida como el Porfiriato.
Durante el Porfiriato, que es comparable a la “Dictablanda” de Primo de Rivera en España, México vivió un crecimiento nunca antes visto, gracias al gobierno de tecnócratas y las inversiones extranjeras, pero a costa de los derechos y las libertades del pueblo, incluyendo una fuerte represión de los campesinos que se alzaron contra el régimen y muchos otros abusos por parte de las autoridades hacia los mexicanos. Esto hizo que el descontento creciera no sólo entre las clases más bajas, sino también entre las clases medias que empezaban a perder su capacidad adquisitiva por culpa de las políticas de Díaz.
Porfirio Díaz se mantuvo en el poder mediante el amaño de las elecciones, para mantener una fingida legitimidad. Esta práctica sería muy común para los gobernantes mexicanos a partir de entonces.
Esta situación cambió a causa de Francisco Madero. Madero fundó el Partido Anti-Reeleccionista, que se oponía al gobierno de Porfirio Díaz. Ante esta nueva amenaza, el Porfiriato mandó la detención de Madero junto a 5000 simpatizantes en 1910, a la vez que Díaz volvía a ser elegido presidente.
Madero huyó de prisión, y, convencido de que no había salida pacífica al Porfiriato, fijó el alzamiento de los Anti-Reeleccionistas para el 20 de noviembre de 1910. Esto fue el principio de la Revolución Mexicana.

La Revolución Mexicana (1910-1923)


En un principio, el alzamiento de los “maderistas” fue aceptado por campesinos, liderados por Emiliano Zapata en el sur y por Pancho Villa y por Orozco en el norte. Estos personajes, de ascendencia más o menos humilde, se unieron al alzamiento por diversas razones, sobre todo, para llevar a cabo la reforma agraria tan necesitada por los campesinos. Estos ejércitos fueron tomando ciudades y avanzando hacia México D.F. desde el Norte y el Sur. Finalmente, la capital fue rodeada hasta forzar la dimisión de Porfirio Díaz en 1910. Pocos meses después, Madero resultó elegido presidente de la república en elecciones por mayoría aplastante. A pesar de las grandes esperanzas puestas en él, la lentitud de las reformas maderistas y el continuo asedio de los porfiristas que quedaban en el país llevó a los campesinos, junto a algunos latifundistas,  a alzarse nuevamente contra el gobierno, esta vez de Madero. Aprovechando la confusión creada, los restos del ejército porfirista dieron un golpe de estado en 1913 en México D.F., produciéndose una gran oposición por parte de los habitantes y seguida por una violenta represión del ejército, en el que murieron cientos de personas. El ejército apresó y mató a Madero y su vicepresidente, autoproclamándose presidente el general Huerta. De esta manera, los campesinos y los antiguos maderistas volvieron a unirse en contra del nuevo dictador Huerta. La guerra acababa de empezar. Huerta, desde el principio, invirtió mucho en el ejército para aplastar las revueltas que habría en su contra, que, ahora sí, agrupaban a todos los que se oponían a otra dictadura, como la pequeña burguesía, o Carranza, gobernador de un estado del noreste. Este agolpó a la oposición en el frente común de los "constitucionalistas", a los que Zapata no se unió. 
Este nuevo ejército constitucionalista, ayudado por Estados Unidos, volvió a dirigirse a la capital pueblo por pueblo y ciudad por ciudad, desde el Norte. A pesar de las diferencias que aparecieron entre Villa y Carranza, que más tarde saldrían a la luz, los constitucionalistas forzaron a dimitir a Huerta y entraron en México D.F. en julio de 1914. En seguida, las diferencias entre las clases bajas y medias afloraron una vez derrotado Huerta. Se formaron dos bandos nuevos: los constitucionalistas, comandados por Carranza, y los convencionalistas, comandados por Zapata y Villa. Antes de acabar el año, Zapata y Villa hicieron un amago de tomar la capital, pero, pensando que no serían capaces de gobernar, abandonaron la ciudad y dejaron la ciudad en manos de los constitucionalistas. Sin embargo, en 1915 finalmente los villistas toman la capital. Pero los partidarios de Carranza contraatacaron, y consiguieron, poco a poco, ganarles terreno a Villa y Zapata y aislarlos en el Norte y el Sur, mediante una brutal represión que diezmó a la población campesina y gracias también al apoyo de los Estados Unidos.
En 1917, la situación para los convencionalistas era fatal. Carranza finalmente tomó México D.F., y resultó elegido en unas elecciones dudosas. Zapatistas y villistas seguían retrocediendo.
El principio del fin para los guerrilleros ocurrió en 1919, cuando Zapata fue asesinado a traición cuando se dirigía a entrevistarse con un posible aliado, lo que acabó con la rebelión en el Sur. Mientras tanto, el gobierno de Carranza aprobó la Constitución de 1917, que reconocía bastantes libertades y derechos, pero llevaba a cabo la reforma agraria prometida y devolvió la tierra a los latifundistas.
Cuando parecía que Carranza había vencido, surgió la figura de Obregón. Obregón había sido el segundo de Carranza, pero antes de las elecciones de 1920, le traicionó, y le mandó matar, haciéndose con el poder con ayuda de lo que quedaba de los zapatistas. Obregón llevó a cabo una política un poco más progresista que Carranza, y también él fue el responsable de acabar con los últimos focos guerrilleros, culminando con el asesinato de Pancho Villa en 1923. Aunque la revolución oficialmente no terminó, se considera que el asesinato de Villa supone el final de la Revolución Mexicana, dejando tres millones de muertos, una economía destrozada y las peticiones del pueblo en su mayoría desoídas, así como una oligarquía que monopolizó el poder.

El México moderno (1923-2012)

Esta oligarquía, surgida de la revolución, se institucionaliza en el P.R.I. en 1929. Durante unos diez años, el partido se mantuvo en el poder mediante el amaño de elecciones, con un sistema de partido único (no oficialmente) y llevando a cabo una política que poco tenía que envidiar a la del Porfirismo. La diferencia era que el pueblo mexicano, sumido en la pobreza y la destrucción, ya no tenía capacidad de reacción. No fue hasta los años 30, cuando Cárdenas, del ala progresista del partido, llevó a cabo una modesta reforma agraria, que sería detenida más tarde. Poco a poco, a lo largo de las décadas del siglo XX, México se fue abriendo a un sistema más democrático, aunque siempre bajo la vigilancia del P.R.I. y sus presidentes puestos a base de fraude electoral. Dejaron de gobernar los militares, se nacionalizaron varias industrias, se fomentó la educación universal, se le dio el voto a la mujer, y algunas reformas más, que supusieron un aperturismo de los mexicanos a una cierta libertad. Sin embargo, esta tendencia se paró en los 50 y los 60 con la llegada de gobernantes neo-liberales al P.R.I. En seguida, hubo una fuerte reacción por parte de la población en contra de sus medidas, tales como privatizaciones, devaluaciones de la moneda, etc., que provocaron que los mexicanos fueran cada vez más pobres. Estas protestas culminaron en 1968 con la aparición de un fuerte frente estudiantil, que incluso fueron disparados por el ejército el 2 de octubre en Tlatelolco, produciendo centenares o miles de muertos. Diez días después, se inauguraron en México D.F. "los Juegos Olímpicos de la Paz". Las protestas fueron reprimidas y finalmente el país volvió a la normalidad. El P.R.I. siguió gobernando con la misma mano dura a partir de entonces.
Otra de las aperturas a la democracia fue la aparición de otros partidos. Los otros dos partidos principales en la actualidad, el Partido de Acción Nacional (P.A.N.), de derechas, fue fundado en 1939 y el Partido de la Revolución Democrática (P.R.D.) fue fundado en 1989, tras la fusión de varios partidos de izquierdas.
Este último partido ha sido victima de dos flagrantes fraudes electorales por parte del P.R.I., una en 1988, cuando aún se llamaba Frente Democrático Nacional, que acabó en fuertes protestas, y en las últimas elecciones presidenciales del 1 de julio de 2012.
El Ejército Zapatista de Liberación Nacional lucha
por los derechos de los indígenas desde 1994.

Durante los 90, el P.R.I. empezó a ser asediado por una multitud de grupos ciudadanos, a los que el gobierno sólo supo responder con violencia. Esto, finalmente, supuso la derrota en las elecciones ante el P.A.N. en el año 2000. A pesar de la euforia inicial, los mexicanos pronto descubrieron la dura realidad. El P.R.I. siguió haciendo propuestas en el Congreso, y el P.A.N. aprobó prácticamente todas las nuevas leyes, de manera que quedó claro que el P.A.N. estaba subordinado al P.R.I. Además, el P.A.N. metió al país en una guerra contra el narcotráfico que sigue desangrando a México. Pronto empezó a verse cuál sería el futuro de la política mexicana: un sistema bipartidista, formado por el P.R.I. y el P.A.N., que tienen ideologías muy parecidas, y se alternarían en el poder. Sólo la fuerza de Yo Soy 132 y el desafío del P.R.D. pueden ser capaces de cambiar este rumbo y conseguir que en México haya, después de más de un siglo de lucha, elecciones limpias.