La lucha minera ha sido siempre, en Asturias, uno de los
referentes a lo que lucha obrera se refiere.
Son famosos los conflictos que se produjeron en 1934 entre
los mineros y el ejército, y las huelgas generales que hubo durante el
Franquismo.
Pues los mineros vuelven a estar en pie de guerra, ante los
recortes del Gobierno del PP (quién si no), que amenaza con acabar finalmente con
el sector.
Los mineros comenzaron la huelga en mayo, con encierros y
cortes de carreteras. Ante el silencio de los medios españoles, se producían
los primeros enfrentamientos con la Guardia Civil.
La lucha de los mineros se recrudecía poco a poco: en
algunas ocasiones, los mineros consiguieron hacer retroceder a los guardias
civiles.
Las jornadas de los mineros durante la huelga indefinida
transcurrían así: tras cortar una carretera principal, iban retrocediendo hasta
su pozo. Allí, se enfrentaban a los agentes de seguridad con piedras,
tirachinas y lanzacohetes con cohetes pirotécnicos utilizando las señales de
tráfico como tubos… a veces eran expulsados, con gases lacrimógenos y pelotas
de goma, y otras veces los hacían retroceder.
Y, mientras tanto, los medios seguían sin decir ni mu. La
presión policial seguía aumentando, lo que provocó que los mineros se
organizasen en una especie de guerra de guerrillas.
También se convocaron manifestaciones en Madrid, que
acabaron en cargas y detenciones injustificadas por parte de los
antidisturbios.
Se convocó una marcha minera desde todos los pueblos mineros
de España hacia Madrid. Planean llegar el 11 de julio.
Las imágenes de los mineros en lucha, nos evocan recuerdos
del pasado. Cada vez más, se han convertido en un símbolo, de la lucha que, en
muchos casos, debería ocurrir y no es. Muchos admiran a los mineros porque
ellos sí se atreven a pelear por lo que consideran suyo.
Sólo queda desearles toda la suerte a los mineros, para que
ganen en su lucha y consigan, por lo menos, una victoria para los más
despreciados en este país: los trabajadores.
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