Recortes sociales, represión, desencanto por los políticos,
caída de la economía… La voluntad del pueblo europeo está siendo puesta a
prueba.
El ejemplo más reciente son las últimas elecciones legislativas
en Grecia y Francia: por un lado, en Grecia, los dos partidos tradicionales,
PASOK (socialistas, de centro) y Nueva Democracia (de derechas) han quemado casi
todos sus cartuchos. De esta manera, el voto, en vez de migrar hacia la
izquierda de SYRIZA (izquierda radical), se ha fragmentado en muchos partidos, incluyendo el partido nazi Amanecer
Dorado. A pesar de ser una salida clara, por la decepción de los partidos PASOK
y Nueva Democracia, y el estado en que han dejado el país, SYRIZA consiguió el
tercio de los votos y Nueva Democracia otro tercio. Amanecer Dorado consiguió 18
escaños.
Por otro lado, en Francia, el giro político fue al revés: la
derecha, que estaba en el poder desde antes de la crisis, fue castigada por la
población (la que votó, pues hubo un absentismo muy elevado) y llegaron al
poder los socialistas.
El caso es que da igual el signo político, ningún
político ha hecho un buen tratamiento de
la crisis. En los países que había un partido de derechas gobernando cuando
empezó la crisis, ahora hay, o habrá dentro de poco, partidos de
centro-izquierda, y viceversa. El bipartidismo está presente en todos los
países de Europa. Y mientras tanto, los partidos de izquierda son ignorados, y
los de extrema derecha están en auge. Todo se parece mucho a los años 30.
¿Es que no hemos aprendido nada? ¿No quedó claro ya que la
extrema derecha sólo lleva al odio y el racismo, buscando un culpable fácil
para problemas provocados por los políticos y no por inmigrantes?
De hecho, la izquierda sería una solución aceptable para la
crisis. Si las políticas sociales realmente se hicieran para la gente, y se
buscaran y castigaran a los culpables de la crisis, los problemas de los países
de Europa acabarían pronto.
Pero la gente no vota a la izquierda, porque los medios de
comunicación han asentado tanto el bipartidismo que se piensa que los demás
partidos están de decoración en los parlamentos. Asegurando el bipartidismo de
esta manera, se aseguran también de evitar cualquier posible cambio que se
pueda llevar a cabo y que les ponga en peligro. Mediante el control de las
masas, los políticos, que nos han metido en esto, se mantienen en el poder.
Sólo con unos medios rigurosos y realmente responsables, reaccionaría la
población ante los atropellos que se cometen contra ella.
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