jueves, 28 de junio de 2012

En una palabra, VERGÜENZA


España ha entrado finalmente en la “Zona de la muerte” de la economía europea.  La forman los países que han perdido su soberanía a causa de la sed de ambición de los bancos alemanes y franceses.
Oficialmente, no es un rescate como los de Grecia, Irlanda o Portugal, sino un rescate para los bancos. El problema es que el estado español va a ser el aval. Entonces, ¿no es un rescate, al menos en la práctica?  El problema es que los medios, como siempre, se han asegurado de que la población no sea consciente de lo que se avecina.
Pero de lo que hablamos hoy es de la reacción del Gobierno, pues es algo de lo que se podría estar discutiendo durante largo y tendido.
El caso es que, tras tantos meses de negación, de la política de la “confianza” y de incumplir todas y cada una de las promesas electorales, tras tantos recortes y los que quedan por venir, nos rescatan,  encima de todo.
Desde que salió a la luz el caso de Bankia, la prima de riesgo se ha disparado. Y, encima, nos dijeron que el dinero recortado a la educación y la sanidad irían a parar a la cuenta de los banqueros.
Desde entonces, las personalidades europeas han advertido de que habría un rescate para España. Y el gobierno, con el apoyo del PSOE, lo ha negado constantemente, hasta  el mismo día del anuncio.
La primera falta de respeto hacia los españoles llegó cuando el anuncio del rescate lo hizo el ministro de economía De Guindos, en vez del presidente del gobierno. El motivo que se dio fue que “era un anuncio menor”.
A pesar de quitarle importancia, y ante la avalancha de críticas, Rajoy compareció ante una rueda de prensa al día siguiente. La expresión “línea de crédito en condiciones muy favorables” en lugar de “rescate” fue, básicamente, lo único que dijo. Se despidió con un “La situación ya está arreglada, así que me voy al fútbol”, refiriéndose al partido de la Selección Española en Polonia.
Rajoy, "presionando" a los europeos.

Desde entonces, los miembros del Gobierno han aparecido para dar explicaciones en contadas ocasiones. Han rechazado explicar el rescate en el Congreso , porque “no se puede comparecer cada vez que nos lo piden”.
Días después, Rajoy dijo que no habría debate sobre el estado de la Nación sin dar más explicaciones.
La única palabra para esta gente es vergüenza. Vergüenza porque no sólo nos mienten, es que luego se van a Europa y dicen otra cosa diferente, pensando que somos idiotas. Es más, esta forma de actuar les ha hecho perder credibilidad por ambas partes.
Ante las declaraciones de que Rajoy había presionado a Europa para que las condiciones del rescate fueran mejores, los países que están ya intervenidos pusieron la voz en grito, pues no entendían que a ellos les hubiesen hipotecado el futuro y, en cambio, a España, le hubieran regalado el dinero. En seguida, tuvo que aparecer Durão Barroso y decir que las condiciones se estaban negociando aún. Entonces ¿En qué condiciones buenas se realizaba el rescate? Nos habían vuelto a mentir.
Lo más probable es que el rescate financiero, se acabe convirtiendo en un rescate total y formal, pues el aval para el préstamo es el mismo Estado Español. El caso es que, a causa de nuestro Gobierno y sus mentiras, no podemos estar seguros de hasta qué punto será grave para nosotros el rescate.
Ante tanto despropósito, un consuelo: no tiene sentido avergonzarse del país en conjunto. Son los gobernantes, y no el país en conjunto, lo que nos avergüenza. Lo que el pueblo debe hacer es dejar de considerarles sus gobernantes, y tratarles como lo que son: traidores, al pueblo, a la nación, frente al capital y sus intereses. 

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