España ha entrado finalmente en la “Zona de la muerte” de la
economía europea. La forman los países
que han perdido su soberanía a causa de la sed de ambición de los bancos
alemanes y franceses.
Oficialmente, no es un rescate como los de Grecia, Irlanda o
Portugal, sino un rescate para los bancos. El problema es que el estado español
va a ser el aval. Entonces, ¿no es un rescate, al menos en la práctica? El problema es que los medios, como siempre,
se han asegurado de que la población no sea consciente de lo que se avecina.
Pero de lo que hablamos hoy es de la reacción del Gobierno,
pues es algo de lo que se podría estar discutiendo durante largo y tendido.
El caso es que, tras tantos meses de negación, de la
política de la “confianza” y de incumplir todas y cada una de las promesas
electorales, tras tantos recortes y los que quedan por venir, nos
rescatan, encima de todo.
Desde que salió a la luz el caso de Bankia, la prima de
riesgo se ha disparado. Y, encima, nos dijeron que el dinero recortado a la
educación y la sanidad irían a parar a la cuenta de los banqueros.
Desde entonces, las personalidades europeas han advertido de
que habría un rescate para España. Y el gobierno, con el apoyo del PSOE, lo ha
negado constantemente, hasta el mismo
día del anuncio.
La primera falta de respeto hacia los españoles llegó cuando
el anuncio del rescate lo hizo el ministro de economía De Guindos, en vez del
presidente del gobierno. El motivo que se dio fue que “era un anuncio menor”.
A pesar de quitarle importancia, y ante la avalancha de
críticas, Rajoy compareció ante una rueda de prensa al día siguiente. La
expresión “línea de crédito en condiciones muy favorables” en lugar de “rescate”
fue, básicamente, lo único que dijo. Se despidió con un “La situación ya está
arreglada, así que me voy al fútbol”, refiriéndose al partido de la Selección
Española en Polonia.
| Rajoy, "presionando" a los europeos. |
Desde entonces, los miembros del Gobierno han aparecido para
dar explicaciones en contadas ocasiones. Han rechazado explicar el rescate en
el Congreso , porque “no se puede comparecer cada vez que nos lo piden”.
Días después, Rajoy dijo que no habría debate sobre el
estado de la Nación sin dar más explicaciones.
La única palabra para esta gente es vergüenza. Vergüenza
porque no sólo nos mienten, es que luego se van a Europa y dicen otra cosa
diferente, pensando que somos idiotas. Es más, esta forma de actuar les ha
hecho perder credibilidad por ambas partes.
Ante las declaraciones de que Rajoy había presionado a
Europa para que las condiciones del rescate fueran mejores, los países que
están ya intervenidos pusieron la voz en grito, pues no entendían que a ellos
les hubiesen hipotecado el futuro y, en cambio, a España, le hubieran regalado
el dinero. En seguida, tuvo que aparecer Durão Barroso y decir que las
condiciones se estaban negociando aún. Entonces ¿En qué condiciones buenas se
realizaba el rescate? Nos habían vuelto a mentir.
Lo más probable es que el rescate financiero, se acabe
convirtiendo en un rescate total y formal, pues el aval para el préstamo es el
mismo Estado Español. El caso es que, a causa de nuestro Gobierno y sus
mentiras, no podemos estar seguros de hasta qué punto será grave para nosotros
el rescate.
Ante tanto despropósito, un consuelo: no tiene sentido
avergonzarse del país en conjunto. Son los gobernantes, y no el país en conjunto,
lo que nos avergüenza. Lo que el pueblo debe hacer es dejar de considerarles
sus gobernantes, y tratarles como lo que son: traidores, al pueblo, a la
nación, frente al capital y sus intereses.
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