Pero ahora se plantea un problema: ¿Qué pasaría si triunfara una revolución, digamos, en España?
Imaginemos que la Spanish Revolution acaba triunfando dentro de un tiempo, que el gobierno dimitiera y que, presumiblemente, se quisieran reformar las leyes del país y la Constitución. Y entonces, ¿Qué? ¿Acaso Francia y Alemania iban a permitir que triunfase la revolución? España no es Túnez, no es Islandia, pues su economía, por tocada que esté, sigue siendo un pilar de la economía europea.
Por tanto, el resto de Europa seguramente haría todo lo posible para hacer caer la revolución. Quizá incluso se diera una intervención de algún tipo en el país. La continuidad de las reformas sería casi inviable de esta manera.
Sin embargo, imaginemos una revolución a nivel internacional. Sólo con que algunos países importantes en Europa, como Francia, Reino Unido o Alemania, la revolución quedaría casi asegurada. España no sólo sería dejada en paz, sino que también sería apoyada por sus nuevos compañeros europeos.
Pero creo que me estoy dejando llevar. Lo importante de momento es sembrar las semillas de la rebelión, para que todo esto sea posible. Por eso, el 12 de mayo debemos salir a la calle y esperar que empiece el cambio global.
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