martes, 20 de marzo de 2012

¡Viva la Pepa! Historia de la primera constitución en España


El 19 de marzo de 1812, en Cádiz, y tras cuatro años de lucha contra franceses y absolutistas, los primeros liberales españoles promulgaron la primera constitución que tuvo el país, y la tercera que hubo en el mundo, después de la de Estados Unidos, todavía vigente, y la de Francia, que por aquel entonces ya no estaba vigente. Se llamaría la Pepa, por haber sido aprobada en el día de San José. En los momentos de su promulgación, el documento fue un rayo de esperanza: España, uno de los países más atrasados socialmente, pasaría a estar al lado de Francia en cuanto a modernidad y, además, en medio de una guerra.
Sin embargo, estas esperanzas se vieron truncadas cuando en 1814 Fernando VII volvió de su (cómodo) exilio en Francia y derogó la Constitución y todas las reformas que habían llevado a cabo los liberales mientras él vivía lujosamente en un castillo de Valençay, Francia. Además, ordenó su persecución y, en muchos casos, ejecución.
Los liberales siguieron luchando desde el anonimato, intentando que la Pepa fuera aprobada, con escaso éxito.
Finalmente, en 1820, el general Rafael del Riego dio un golpe de estado en las Cabezas de San Juan y se instauró un gobierno liberal que volvió a promulgar todas las reformas de las Cortes de Cádiz. Estos sucesos pueden ser considerados como el primer ciclo revolucionario de la historia, ya que se extendieron a Italia, Portugal, Grecia, y otros países de Europa. Durante este período, se compuso el Himno de Riego, que se convertiría en el himno de liberales en primer lugar y de republicanos después.
Rafael del Riego
Pero la reacción no estaba dispuesta a permitir este "experimento democrático", así que desde el principio se tramó en su contra. En 1823 lo que hoy conoceríamos como una "intervención internacional", con tropas francesas, rusas, austríacas y prusianas entró en España y depuso al gobierno liberal. El rey quedó tan contento y mandó fusilar a Riego y a todos los liberales que habían formado parte del gobierno. También ordenó una persecución sistemática de todo "lo liberal", lo que provocó el exilio de numerosas mentes prodigiosas del país por primera vez, pero, por desgracia, no sería la última.  Quedó así olvidada la Constitución de Cádiz para siempre.
Durante los siguientes diez años en España se desarrolló una época de oscuridad casi total, en la que la sociedad española experimentó una caída en picado que la llevó prácticamente a la Edad Media. Esta época culminó con el fusilamiento de Torrijos, un líder liberal, en 1831.

España tendría más constituciones a lo largo del siglo XIX, pero casi todas serían más moderadas que la Pepa, a excepción del Sexenio Democrático, que también se fue tan pronto como vino.
Llegado el siglo XX, la cosa fue distinta. Sólo se promulgaron dos constituciones nuevas: la de la Segunda República, que también fue un rayo de esperanza que fue extinguido en menos de una década, y la del 78, una constitución que promueve un sistema político bastante imperfecto, que es la que sigue vigente. Pero de eso ya hablaremos en otra ocasión.
La Constitución de 1812 fue, a la hora de la verdad, inútil, ya que debido a poderes políticos, económicos y religiosos nunca se llegó a poner en práctica. Pero fue el comienzo de un sentimiento de modernidad, de rebeldía, que seguiría vigente en nuestro país durante dos siglos, y que compartimos los revolucionarios de hoy en día. ¡Viva la Pepa!

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