martes, 3 de abril de 2012

2011 - La Revolución de los Jazmines de Túnez


Era el 17 de diciembre de 2010, y parecía que iba a ser un día normal. Pero sería un día histórico. En la ciudad de Zidi Bouzid, Túnez, el joven universitario Mohamed Bouazizi se prendió fuego en la plaza principal de la ciudad como protesta contra la Policía, que le había confiscado su puesto de frutas, única fuente de ingresos del joven tunecino.

Este suceso, junto con la subida de precios de los alimentos básicos, marcó el comienzo de unas protestas que se expandieron rápidamente.
En un principio, el presidente (dictador) de Túnez, Ben Ali, mandó reprimir las protestas a toda costa. Murieron 66 personas en un mes. Pero esto sólo sirvió para avivar aún más la llama de la revuelta, y las manifestaciones crecieron en tamaño y violencia.
Estas protestas son importantes por dos cosas:

  • Fueron las primeras protestas que se basaron casi exclusivamente en las redes sociales, como Twitter o Facebook, desde las cuales se convocaban las manifestaciones y se hacía activismo democrático.
  • Estas protestas pronto se extendieron a Argelia, donde también hubo numerosas protestas, y de allí al resto del mundo árabe, después a España y desde allí a todo el mundo.
El 13 de enero, Ben Ali prometió que abandonaría el poder en 2014, y garantizó que en el país habría elecciones abiertas y libertad de prensa. Pero el pueblo tunecino no hizo caso del dictador, y siguió protestando.
El 17 del mismo mes, el presidente huyó del país, camino de Arabia Saudita. Los festejos en la capital y todo el país fueron enormes. Quedó como primer ministro interino Mohamed Ghannouchi, que pertenecía al régimen de Ben Ali, y Fouad Mebazaa como presidente. Los tunecinos siguieron protestando contra un "gobierno de transición", que estaba formado en su mayoría por ministros de Ben Ali. Finalmente, el 27 de febrero, Ghannouchi dimitió y quedó como primer ministro de transición Béji Caïd Essebsi. Se convocaron elecciones para el 24 de julio de aquel mismo año, pero fueron aplazadas al 23 de octubre.
Las protestas continuaron durante aquellos días, pero fueron perdiendo intensidad. La mayoría de la gente decidió que el gobierno de transición era suficientemente demócrata como para fiarse de ellos, y las manifestaciones fueron disminuyendo.
El 23 de octubre, día de elecciones asamblearias, marca el final de la revolución, pues se constituyó una asamblea constituyente nueva. Los islamistas moderados (el equivalente musulmán del PP) ganaron, pero al ser elecciones para la asamblea que va a redactar una nueva constitución, simplemente tendrán más voz que otros grupos parlamentarios.
El 13 de diciembre Moncef Marzouki fue elegido presidente de la República de Túnez. La importancia de estos hechos radica en que se acabaron extendiéndose por todo el mundo, pues al fin y al cabo, Túnez es un país pequeño y poco importante. Fue Mohamed Bouazizi quien prendió la mecha de la rebelión mundial.

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