La máxima expresión de la oleada revolucionaria de 2011 ocurrió en Egipto. La importancia de la Revolución Egipcia radica en que el mayor núcleo de resistencia al gobierno fue un campamento de manifestantes, en la Plaza Tahrir en El Cairo. Este modelo fue copiado por el 15-M y el Movimiento Occupy Wall Street.
Veamos cómo sucedieron los hechos, y siguen ocurriendo:
La revolución
Desde 1981, Egipto había sido una férrea dictadura bajo el yugo de Hosni Mubarak. Como es usual en una dictadura, las libertades de expresión, de reunión y los derechos del trabajador eran inexistentes.
El 25 de enero de 2011, en parte como consecuencia de la Revolución de Túnez, en parte por la falta de libertades y de derechos civiles, se convocó una manifestación en contra del gobierno. En Egipto, acudieron decenas de miles de personas. Las manifestaciones habían sido convocadas por Facebook y Twitter. El gobierno de Mubarak censuró Twitter y Facebook, pero las barreras gubernamentales fueron rotas al día siguiente. Los jóvenes decidieron acampar en la Plaza Tahrir en El Cairo.
Tras protestas continuas en los siguientes días, el viernes 28 de enero se llamo el "Viernes de la Ira"
en el que hubo manifestaciones multitudinarias, de cientos de miles de personas por todo el país.
El gobierno, como respuesta, incrementó la cantidad de policía y después de militares. Durante los siguientes días, las manifestaciones siguieron aumentando y la cantidad de militares aumentó también. El 30 de enero, una escuadra del Ejército del Aire Egipcio sobrevoló la Plaza Tahrir, que se había convertido en el símbolo de las protestas en todo Egipto.
El 31 de enero se convocó el día de movilizaciones más grandes desde que habían empezado las protestas. Se llamó la "Marcha de los Millones", y se piensa que aquel día hubo dos millones de personas en la Plaza Tahrir. Aquel día quedó claro que las protestas no pararían hasta que Mubarak saliera del país.
Como consecuencia, el gobierno de Mubarak formó a sus seguidores, que se dedicaron durante los días siguientes a reventar las manifestaciones del Movimiento 25 de enero y a aumentar el clima de violencia en las protestas. El 2 de febrero, el día de la "Batalla del Camello", se produjo una batalla campal cerca de la Plaza Tahrir, en la que murieron varias personas.
En la segunda semana de febrero, Mubarak empezó a hacer promesas de abandonar el gobierno en unos años, pero sólo consiguió aumentar las protestas. El 11 de febrero, el "Viernes de la Salida", Mubarak finalmente dimitió y salió del país. Los manifestante de la Plaza Tahrir estuvieron celebrando toda la noche.
Quedó en el gobierno Mohamed Hussein Tantawi, como presidente de el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, el SCAF en inglés, que se comprometieron a comenzar las reformas hacia la democracia en Egipto. Las protestas se apagaron de momento, pues se tenía fe en el SCAF. Sin embargo, pasados los meses de febrero y marzo, y sin ninguna reforma llevada a cabo, las protestas continuaron. El 1 de abril comenzaron nuevas protestas, que desembocaron en promesas de el SCAF.
Enseguida surgió un nuevo movimiento, que también pedía la caída de el SCAF, y siguió habiendo manifestaciones durante todo el verano, junto con manifestaciones en apoyo a otros movimientos de la Primavera Árabe.
Pero Tantawi acabó mostrando su verdadera cara. En las demostraciones en octubre, la policía volvió a las calles a acallar manifestaciones, y se produjeron varios muertos en las calles de El Cairo y de Suez.
El 3 de noviembre se repitieron los hechos. Aquel mismo mes, el 28, y el 11 de enero de 2012 se celebraron las elecciones al nuevo parlamento, en las que los islamistas y los demócratas quedaron más o menos iguales. El ejército empezó a atacar directamente las manifestaciones, produciendo decenas de muertos varios días. De todas formas, la mayoría de la población empezó a dejar de protestar, cansada de un año continuo de protestas.
Y así está la situación hoy en día, con las manifestaciones decayendo, a pesar de que cada vez hay más muertos y heridos en las calles de Egipto. El SCAF ha prometido que en breve habrá elecciones para la Presidencia de Egipto.
La Revolución Egipcia es, realmente, el punto de inflexión de la Primavera Árabe, pues, aunque hubo manifestaciones anteriores en otros países, fue Egipto el mayor impulsor de las protestas. Sólo queda dejar los mejores deseos para el pueblo egipcio, para que no se rinda y acabe consiguiendo la ansiada libertad.
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