Antecedentes
La Crisis Financiera de 2008 afectó profundamente a
Islandia. Como en los demás países europeos, la táctica para hacer frente a las
pérdidas de capital fue cortar el riego de dinero a las empresas, a través de
los préstamos bancarios.
La situación en la isla empeoró mucho: el paro aumentó,
muchas empresas cerraron, etc.
La historia que sigue es muy parecida a la de los demás
países en Europa: los bancos no pudieron soportar la pérdida de capital y
pidieron ayuda a los estados.
El Gobierno Islandés, como todos los demás, aceptaron
las exigencias de los bancos e invirtieron gran parte del dinero del Estado en rescatar a
los bancos. Esto hundió al país aún más en la crisis.
La
revolución
El 11 de octubre de 2008, Hördur Torfason, un
artista de Reikiavik, comenzó una protesta individual enfrente del Parlamento
Islandés. Empezó a preguntar a la gente que pasaba por allí qué había pasado en
su país.
Con una determinación típica de un cuento, a la
semana siguiente ya había una multitud de personas protestando delante del
Parlamento Islandés. Acordaron en protestar cada sábado todas las semanas, y
las protestas fueron en aumento.
El 20 de enero, un grupo de 2000 personas estaba
ante el parlamento islandés. La protesta se fue intensificando, y se convirtió
es disturbio. Por primera vez, los antidisturbios de la policía islandesa
tuvieron que actuar en este tranquilo país. Al día siguiente, hubo hogueras
enfrente del Parlamento y nuevos disturbios, y el 22 de enero hubo más de lo
mismo: ciudadanos persiguiendo a los parlamentarios y tirándoles nieve, comida,
e incluso zapatos.
El 23 de enero, el primer ministro, Haarde, renunciaba
a su cargo y se formó un gobierno de unión nacional, excluyendo al Partido de
la Independencia, que era el que estaba en el gobierno en aquel momento.
La antigua ministra de asuntos sociales, Jóhanna Sigurðardóttir, asumió su cargo de primera
ministra. Además, se anunciaron elecciones parlamentarias para el 25 de abril y
se acordó formar una asamblea constituyente para revisar la Constitución
Islandesa.
Jóhanna Sigurðardóttir salió
elegida como presidenta electa en las elecciones del 25 de abril.
Durante el resto de 2009, se
formaron numerosas asambleas en escuelas, grupos de trabajo… con el objetivo de
conseguir que la democracia islandesa fuese más participativa. Uno de estas
asambleas, Anthill, programó un fórum ciudadano cuyo objetivo era seleccionar a
un grupo de representantes que sería el embrión de una asamblea constituyente.
Fueron elegidas 1500 personas, de
forma aleatoria, y en 2010 se eligieron otras 950. Entre los fórums nacionales
de 2009 y 2010, se redactó un documento de 700 páginas que debía servir como
referente para una asamblea constitucional futura.
El 26 de octubre de 2010, se
eligieron a 25 personas para que formaran parte de la Asamblea Constituyente.
El 25 de enero de 2011 hubo nuevas elecciones, y estas fueron anuladas por irregularidades
a la hora de realizar la votación. Sin embargo, tras un referndum ciudadano,
los miembros electos pasaron a formar parte del Consejo Constituyente.
Finalmente, el 29 de julio de
2011 se presentó un borrador de la nueva constitución al Parlamento. Está
programado el debate de esta nueva carta magna.
Entre los ejemplos de democracia
participativa, son famosos los referéndum sobre el Icesave, que es,
básicamente, el pago por parte del Estado de la deuda externa de los bancos
islandeses. Se realizaron dos referéndum, y en los dos los ciudadanos
islandeses votaron que no. Por otra parte, el Parlamento votó en septiembre de
2010 juzgar al antiguo primer ministro, Haarde, por negligencia a la hora de
afrontar las crisis y las protestas.
La importancia real de estas protestas es que se podrían considerar las primeras que acabarían llevando a la Oleada Revolucionaria de 2011, extendiéndose las demandas de los islandeses por el Mundo Árabe, España y el Movimiento Ocuppy. En definitiva, son cruciales para entender las peticiones de los revolucionarios actuales.

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