miércoles, 15 de febrero de 2012
Las revoluciones de 2011: Historia viva
A menudo me pregunto cómo nos verán los historiadores del futuro: ¿Hablarán bien? ¿Nos pondrán a parir? No lo sé. Lo que si es verdad es que en 2011 pasaron muchas cosas que quizá salgan en los libros de historia: la muerte de Bin Laden, la mayoría absoluta del PP, el vertido de BP, el terremoto de Lorca, el de Japón, el accidente nuclear (peor que el de Chernobyl, digan lo que digan) de Fukushima...
Pero lo que a mí me parece más importante, y que más me ha marcado, es lo que algunos llaman ya el Ciclo Revolucionario de 2011.
Y es que esto que vivimos el año pasado es pura historia: la Primavera Árabe, el 15-M, el Movimiento Occupy Wall Street... formaron parte de un solo conjunto de protestas que pedían más democracia.
No es la primera vez que pasa. Desde la Revolución Francesa, en 1789, ha habido una serie de oleadas en Europa y el resto del mundo en las que ha habido revoluciones y protestas masivas, como en 1989, cuando cayó el Muro de Berlín, el Mayo del 68, etc.
Y es curioso recordar cómo empezó todo: el 17 de diciembre de 2010, un joven tunecino, Mohamed Bouazizi, se inmolaba quemándose a lo bonzo en una plaza pública de una ciudad en Túnez. Poco después, la revuelta estalló en el país, y se fue expndiendo por el norte de África, después por Oriente Próximo, y, en mayo, las protestas cruzaron el mar Meditérraneo en forma de las protestas en España, desde donde se difundirían por todo el mundo.
Sin embargo, y para ser justos, hay que decir que esto no vino de la nada. A finales de 2008 y principios de 2009, en Islandia se produjo una revolución que acabó con el primer ministro y que está en vías de reformar la constitución del país. En junio de 2009, se produjeron en Irán unas protestas conocidas como Revolución Verde, que aún sigue en proceso y que fue famosa por ser una de las primeras que se basó en Twitter y Facebook para eludir la censura estatal. Además, desde 2010 se producen en Grecia grandes manifestaciones, disturbios, y en general grandes protestas contra el gobierno (hace pocos días, en Atenas estallaron violentos disturbios debidos a un nuevo plan de ajuste del gobierno heleno). Todas estas protestas son precedentes imprescindibles para entender lo que ocurre hoy en día.
Las causas de estas protestas son fundamentalmente dos: la bajada del nivel de vida general de la población, debida a la crisis, y la falta de una democracia efectiva o incluso la ausencia de ella en el gobierno, ya sea para defender al país del poder de los mercados o para que haya una simple constitución en el país.
Desde luego, las protestas globales han tenido su efecto. Muchos países que se consideraban demócratas han enseñado su verdadera cara: la de organismos represores. Pero esto sólo ha hecho que aumenten las protestas.
En este blog haré una crónica de las revoluciones que ocurrieron en 2011 y sus precedentes más importantes, empezando por la Revolución Islandesa.
En definitiva, se puede pensar que toda la sangre vertida por los revolucionarios modernos no ha servido para nada. Pero en realidad, a parte de conseguir sus objetivvos, ya han hecho algo: que el año 2011 sea recordado como un año histórico.
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