En Barcelona, hoy, 29 de febrero de 2012, han ocurrido unos graves incidentes. Tras una marcha de estudiantes, que protestan por la educación pública, han sido apaleados, pegados, vejados por agentes antidisturbios. En el trascurso de los disturbios, los manifestantes han entrado en bancos y han quemado contenedores.
Indudablemente, se alzarán voces a favor y en contra de los manifestantes, pero lo cierto es que los manifestantes tienen toda la razón. Algo muy malo deberían hacer para perder la razón en los sucesos de hoy.
Esto recuerda a los incidentes que ocurrieron hace poco más de una semana en Valencia; entonces la gente dijo: "Los policías hacen sólo su trabajo", o "Sólo se estaban defendiendo".
Sinceramente, a mí me parece que lo raro es que esto no haya pasado antes. La desaparición de la lucha obrera era tan aplastante, que ni siquiera cuando el capitalismo está moribundo como ahora mismo, ha sido capaz de plantar cara.
Pero volvamos al tema de la educación pública. Los políticos dicen que tanto la Sanidad como la Educación son insostenibles y que hay que recortar. Pero ¿cómo ha aparecido ese agujero tan grande que amenaza a lo más básico para la ciudadanía? Pues ese agujero proviene del pago que se hizo en 2009 a los bancos españoles, y los que se han hecho después, así como de la mala gestión del gobierno de Zapatero (el Plan E, por ejemplo), y la misma venta de deuda pública a lo largo de estos tres años y medio de crisis.
Lo más fácil para resolver este déficit del Estado sería acabar con el fraude fiscal: más del doble de la cantidad de dinero que debemos se encuentra en paraísos fiscales o no se declaran. Pero eso sería un gran riesgo para los políticos, porque probablemente muchos de ellos, o algunos de sus amigos tenga una cuenta en las Islas Caimán. Y eso no es aceptable; hay que salvar al país, sí, pero antes hay que hacer dinero, como sea.
El camino que queda entonces es gastar menos, y ¿cómo se hace eso? Pues rebajando el dinero que se da para las administraciones públicas, sobre todo las de Sanidad, Educación e I+D. Cosas como el Ejército, o la Iglesia no se tocan, pues en una falsa democracia como la nuestra, siempre existe cierto riesgo de que se repita cierto alzamiento de hace mucho tiempo.
Y por esa verdad tan indignante protestan los estudiantes y los ciudadanos en general, excepto los sindicatos. Por eso, cuando un estudiante quema un contenedor yo me alegro: al menos es consciente de que por culpa de unos pocos, su futuro es más que negro. Y eso no lo podemos soportar.
Y en cuanto a la Policía, sólo he de decir que es verdad: hacen su trabajo, pero es que se trabajo es ser una herramienta opresiva del sistema. Y es que si hay policías en cualquier tipo de manifestación, por muy pacífica que se declare, es porque siempre hay una mínima oportunidad de reprimir a los protestantes. Y tampoco se les ve muy arrepentidos cuando le abren la cabeza a cualquiera que se les ponga por delante.
Lo único que queda por decir es que ojalá se repitan sucesos como los de hoy en Barcelona, pues sólo así la gente se ará cuenta de cuán grave es la situación: hemos venido a cambiar el mundo, y no vais a poder echarnos tan fácilmente.
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